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EL AGUA, ESPEJO Y ORIGEN

Lic. Silvia Pérez - Psicóloga
Equipo Interdisciplinario CETYPE
 

Trabajo presentado por Cetype en el marco de la presentación en zona oeste del libro "Discapacidad. Clínica y Educación.  Los niños del otro espejo" del Lic. Esteban Levin
(Evento organizado por
CETYPE)

Ríos, lagos, manantiales de agua cristalina, fueron los primeros espejos conocidos por el hombre. El agua fue entonces la superficie donde se reflejo lo humano.

El agua fue también, en muchos mitos, origen de la vida, comienzo del tiempo y de la historia.

En el mito sumerio de la creación "APSU el océano primordial y TIAMAT el mar tempestuoso ya existían cuando la luz y la oscuridad eran una sola y cuando "arriba el cielo no tenia denominación y "abajo" la tierra carecía de nombre. No se sabe que tuvieran un principio, ni un final. Crearon todas las cosas divinas y mortales".
MAHA-KALI (Tiempo poderoso e infinito), es el mar cósmico, la madre diosa de la que emerge toda la vida para los hindúes; así como EURINOME, en el relato griego mas antiguo del origen del mundo, emergió desnuda del caos y separó los cielos del mar danzando sola sobre las olas.

Este mar primitivo, este océano cósmico, el agua de donde surge todo lo creado, es algo que ha estado siempre ahí, mas allá de los limites del tiempo. Los mitos nos hablan de un antes y un después, la creación como acontecimiento, como nacimiento, establece una primera diferencia, un tiempo anterior eterno, inmóvil, ilimitado, inmortal, totalmente vacío o colmado de nada.
"EURINOME bailo sola y el viento que se levanto tras ella le pareció algo nuevo y aparte con que empezar un trabajo de creación". "Con el viento creo a la serpiente OFION , sintió deseo de copular con ella y quedo encinta. Al tiempo puso el huevo universal y de él fueron cayendo todas las cosas que existen".
Hubo entonces un deseo, a partir de la soledad, de una ausencia, que posibilitó la creación del mundo y el principio del tiempo limitado, mortal. Un tiempo que se hizo historia, un tiempo para ser contado.


ESPEJOS DEL CUENTO 

Hay espejos que arman historias, las tejen en el telar del tiempo con hilos de deseo. Espejo, tiempo y deseo se entrelazan en una trama intangible creando mitos, cuentos, leyendas y supersticiones, mundo mágico e ilusorio que sostiene al sujeto humano.

Prodigio donde la realidad y la ilusión se mezclan, sirvió a PERSEO para derrotar a MEDUSA, pudiendo verla a través del reflejo en su pulido escudo, evitando mirar lo real de su rostro que lo hubiera inmovilizado por siempre, y atrapó a NARCISO que "al llegar a una fuente clara como la plata para saciar su sed, se enamoró de su reflejo y se quedo mirando el agua embelesado. ¿Como podía soportar poseer y al mismo tiempo no poseer"

Pudo BELLA tolerar su soledad, su temor y el encierro en el "extraño" castillo de la BESTIA viendo a través de él a su padre y hermanas, su familia, su lugar de origen.

Fue el ESPEJO MÁGICO de la REINA MALVADA, el que posibilitó la historia de BLANCANIEVES al poder decir-mostrar algo distinto, frente a la incesantemente repetida pregunta " QUIEN ES LA MAS HERMOSA?"

Nos narran antiguas creencias que el reflejo humano en el agua es el alma y que los VAMPIROS, eso seres mas allá de la muerte y de la vida, pueden ser reconocidos por no reflejarse en los espejos.

Fueron también los espejos objetos mágicos utilizados en el arte de la adivinación, cuentan que "las BRUJAS DE TESALIA enseñaron a PITÁGORAS a adivinar sosteniendo un espejo en dirección a la luna".

Posibilidad de reconocerse en ellos como pertenecientes al mundo de los mortales y de anticipar, por el deseo de adivinar, un tiempo futuro.

En el SEÑOR DE LOS ANILLOS la DAMA GALADRIEL, muestra a FRODO su espejo de agua. "He aquí el espejo de Galadriel - ¿Que buscaremos y que veremos?- pregunta FRODO- Puedo ordenarle al espejo que revele muchas cosas y a algunos puedo mostrarles lo que desean ver.... Lo que verás si dejas en libertad al espejo, no puedo decirlo. Pues muestra cosas que fueron, y cosas que son, y cosas que quizá serán. ¿Deseas mirar?".

Línea del tiempo que se arma en la imagen cuando se desea mirar.


¿Que muestra a HARRY POTTER el espejo de OESED? ¿Por qué vuelve una y otra vez a mirarse en él?

" En un aula en desuso de la ESCUELA de MAGIA Y HECHICERÍA, había un espejo magnífico, HARRY se acercó a él deseando mirar, pero no encontró sólo su imagen reflejada, había un montón de gente detrás de él, sin embargo la habitación en la que se hallaba estaba vacía.
Miró otra vez en el espejo, una mujer detrás de su reflejo le sonreía... Era una mujer muy linda. Tenía cabello rojo oscuro y sus ojos... sus ojos son como los míos, pensó HARRY. Verde brillante, exactamente la misma forma. El hombre alto, delgado, de pelo negro y desordenado, al lado de ella, usaba anteojos, igual que HARRY.
-¿Mamá ¿ -susurro- ¿Papá?.

Entonces lo miraron sonriendo. Y, lentamente, HARRY fue observando los rostros de las otras personas, y vio otro par de ojos verdes como los suyos, otras narices como la suya, incluso un hombrecito que parecía tener las mismas rodillas nudosas de HARRY. Estaba mirando a su familia... 
Los POTTER sonrieron y agitaron las manos..."

DUMBLEDORE encuentra a HARRY mirándose en el espejo. "Tu, como cientos antes que tú, descubriste las delicias del espejo de OESED..."

¿Que es lo que fascina a HARRY y lo lleva a volver a mirarse en él, cual es la delicia descubierta?. Son esos ojos verdes en los que se reconoce y es a la vez reconocido, es ese pelo oscuro, los anteojos y esas rodillas nudosas parecidas a la de los POTTER , que lo ligan a ellos y lo hacen heredero de la magia. En ellos, en los ojos de su madre primero, en el color de pelo de su padre, y en los rasgos que lo identifican a los POTTER, se ve hijo, niño-mago.

"¿Pero espero que te habrás dado cuenta de lo que hace?" 

¿que es lo que hace el espejo? Es la pregunta que DUMBLEDORE director de la escuela de HOGWARTS DE MAGIA Y HECHICERÍA le hace a HARRY.

Para contestarla hay que saber descifrar el nombre del espejo, podríamos pedirle ayuda a ALICIA, ella sabe mucho de espejos, en su aventura a través de él descubrió que del otro lado todo estaba invertido y los libros se leían al revés, OESED en el idioma de los espejos significa DESEO´. Y sino escuchemos lo que DUMBLEDORE le contesta a HARRY : "Nos muestra ni más ni menos que el más profundo deseo de nuestro corazón"

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Presentación del libro "DISCAPACIDAD. CLÍNICA Y EDUCACIÓN. LOS NIÑOS DEL OTRO ESPEJO"  Del Lic. Esteban Levin

Trabajo presentado por CETYPE en el marco de la presentación en zona oeste del libro  del Lic. Levin - (Evento organizado por CETYPE)

Este libro de Esteban, al igual que los anteriores, nos invita a bucear en los enigmas de la infancia y nos acerca un interesante aporte, especialmente en la articulación de conceptos teóricos con la clínica.

Al recorrer las páginas nos encontramos con interrogantes que se nos habían planteado en la clínica, en las reuniones de equipo y también con otros que quizá ni siquiera llegamos a expresarlos pero que "hacían ruido" en nuestro interior.

Dentro del desarrollo que el autor hace de las estereotipias podemos mencionar algunos aspectos interesantes : Al considerar a la estereotipia como una acción sin representación, como una presentación. Como pura presencia, sin límite, sin secuencia. Su tiempo es la duración, sin un antes ni un después, siempre en el mismo lugar. 

"Teñidas de la opacidad de la atemporalidad", dice el autor.
Pero, a su vez, cada estereotipia es diferente, es decir que algo de lo singular se juega en ellas.

¿Cómo entrar en la estereotipia? ¿Cómo desbordar la duración para encontrarnos con el niño? 

Otro de los conceptos que nos interesó del libro, es aquel que se refiere a lo infantil de la infancia.

Esta posibilidad que tiene el niño de armar una ficción, de representar lo ausente, de "inventar" lo infantil, jugando. Jugando a ser otro, apropiándose de aquellos significantes que lo marcaron.

Al jugar, el niño escribe su infancia. Pero...
¿Qué pasa con los niños que no juegan? ¿Cómo intervenir allí donde no hay demanda? ¿Qué suscita en nosotros el encuentro con estos niños?
No estamos exentos de sentir desazón, angustia...no nos devuelven la mejor imagen de nuestra eficacia profesional. Pero es claro que lo que nos mantiene y dirige hacia ellos es nuestro deseo. Deseo que es soporte y sostén, permitiendo la construcción de un lugar posible y que supone en ese hacer del niño, el deseo de un sujeto.

Queremos compartir con Uds. El fragmento de una sesión de Federico, que tiene 8 años de edad, con Rosa, su terapeuta. Sesión que como tantas otras nos encuentra trabajando en otros espacios, espacios "que se crean", que se inventan junto a los niños (como la escalera, el umbral de una puerta) espacios que sostenidos desde el lazo transferencial permitieron generar un espejo diferente, una ventana.

En nuestro recorrido de cada martes y jueves para ver el tren, Fede fue descubriendo que además del tren, había una barrera, luces rojas y la campanilla que anunciaban su llegada a la estación.
El paseo se pudo ampliar a pesar de que Fede repetía una y otra vez: a la plaza ¡No!

Un día en vez de preguntarle si quería ir a la plaza, le propuse directamente: Fede, ¡Vamos a la plaza!

Fede pregunta ¡Quién es ese señor?. Le contesto, Sarmiento: es una estatua.

¿Sarmiento? (al tiempo que escuchaba la bocina del tren y su atención volvía a la estación mirando la entrada del tren al andén).
-Fede, llegó otro tren y ahora se va a Once.
-¿Se va a Once?
- Sí
Este diálogo se repitió varias veces esa tarde como tantas otras.
-Fede, ¿Vamos a la hamaca?
-A la hamaca ¡Noooo! (esta misma escena se había jugado muchos otros martes y jueves)

-Nos sentamos Fede?. El mira a las palomas.
-¿Qué hacen las palomas?, ¿Qué hacen las palomas? ¿Comen pan?
-Sí, picotean, él repite cada afirmación mía.
Después de un rato, Fede me pregunta: ¿Puedo ir a la hamaca?

Ante mi asombro, nos dirigimos a la hamaca. Lo invito a sentarse, sus pies tocan el piso, me ubico detrás de él y comienzo a hamacarlo lentamente. Fede muy asustado empieza a gritar ¡nooo! ¡nooo!

Yo comenzaba a sentir la mirada de una abuela que hamacaba a su nieto, un nene de más o menos tres años que , desconcertado, miraba la escena y otra señora que observaba a su nena jugar en la arena.

Ante el terror de Fede y mi temor de que el encanto terminara, me paro delante de Fede
Y mientras lo miro, le digo:
-Fede, estoy acá, vamos! Y lo acompaño en el balanceo, sosteniendo las cadenas de la hamaca. Fede comienza a reírse, su cara cambia, yo le digo ¡bien Fede, bien! El comienza a gritar de alegría, ambos envueltos en un clima de excitación y sorpresa.

Fede pregunta: ¿Cómo se llama él? Señalando al nene de al lado.
La abuela que ya comenzaba a ser mi cómplice, le dice: Ezequiel, y vos?
-Yo me llamo Federico
Ezequiel miraba con rostro de desconcierto, la abuela ya empezaba a gritar, ¡bien, Fede, bien! 
-Y ella cómo se llama? La abuela atenta contesta: María y le dice : dale Fede, dale!
Fede reía a carcajadas. Luego, mirando a una señora que estaba más lejos. ¿Y la señora, cómo se llama?
Rápidamente, la abuela contesta, Laura. La miro, me guiña un ojo.
Fede se sigue hamacando. -Dale, Fede, levantá los pies. Y ya dejo de acompañarlo en su balanceo. Lo hamaco dando el empujón cada vez un poquito más fuerte al tiempo que sus pies ya no buscan el sostén en el piso. Comienza a reírse cada vez más fuerte, imagino lo que siente Fede. Me emociona, siento mis ojos húmedos, siento que su risa se confunde con la mía, se emocione y me grita:
-Rosaaa!
-Qué Fede?
-¿Cómo estás?
-Yo muy bien Fede ¿y vos?
Todo él reía, sus ojos brillaban, sus oyuelos estaban allí más presentes que nunca, era un desborde de felicidad, y me grita en medio de una carcajada

-YO TAMBIEN!!!

La abuela cómplice aplaude, yo le digo: bravo Fede!, muy bien! Qué suerte!!
Ezequiel sin esbozar sonrisa contempla lo que acontece.
Lo ayudo a bajarse de la hamaca y regresamos dejando detrás nuestro esa escena única, irrepetible, fascinante.

Pensando en Fede...¿Qué es lo que le permite "volar", despegar los pies del suelo y disfrutar del hamacarse...?
Es ese otro, que sostiene con su presencia, con su mirada, con la palabra..., es decir sostenido en la escena, Federico puede lanzarse a jugar, soñando tal vez con ser otro.
La mirada de los otros presentes ( la abuela, el nene hamacándose, la otra señora con su nieto jugando en la arena) sostienen y confirman la escena.

El desconcierto del niño que mira asombrado el terror manifestado por Fede, nos hace pensar algo de lo que no pertenece a lo infantil de la infancia, algo que queda por fuera de ella, una diferencia que se establece entre ellos, entre lo que habitualmente hacen los infantes...códigos que no se comparten.

La mirada cómplice de la abuela hacia Rosa, también funciona de sostén para el niño y la terapeuta.

A partir del sostén del otro y de la magia desplegada en el hamacarse, Fede puede mirar a su alrededor y encontrarse con la mirada de los otros...nuevos espejos hasta ahora inhabitados.

Nuevos espejos que le permiten mirarse y ser mirado de maneras diferentes, nuevos espejos que lo reconocen como niño...algo de su infancia se construye en cada uno de ellos, y con ella, su deseo.

Las carcajadas y la alegría de Fede, el disfrute, no dejan lugar a la estereotipia...dan paso a sensaciones nuevas que se resignificarán pero que nunca volverán a ser iguales. La inclusión de lo nuevo, una escena primera que da lugar a otras, aunque ya nunca "esa". Algo de lo que es recordable a través del tiempo comienza a instalarse. Un tiempo nuevo que posibilita poner en juego lo infantil de la infancia


Por otra parte, la terapeuta puede armar un espejo para Fede porque puede meterse en la escena. Se permite emocionarse y a su vez espejarse en la producción del niño.
Puede decirse que el deseo del terapeuta se juega todo el tiempo en la escena, puede apostar a este niño como sujeto-niño que necesita disfrutar de su infancia y poner en juego construcciones infantiles. 
Se pone en juego aquí, como dice el autor, un doble espejo niño-terapeuta, teapeuta-niño por ello está tan presente lo que a la terapeuta le pasa contratransferencialmente.

Permitirnos emocionarnos, entristecernos, preocuparnos, alegrarnos, desconcertarnos con las producciones de nuestros pacientes hace que podamos estar del otro lado del espejo del niño, ayudándolo a reconocerse como tal, pero también reconociéndonos en él a nosotros mismos, como propiciadores de que algo de lo infantil comience a jugarse en la escena, de que el tiempo del recuerdo, de ausencias y presencias se instale, de que algo de lo novedoso no cause terror sino que pueda incorporarse como algo capaz de ser descubierto y por qué no...disfrutado.

¿Qué vemos en el espejo de nuestros pacientes? ¿cómo nos vemos? ¿qué de nuestra infancia se juega en cada escena? ¿qué de nuestros temores? ¿qué de nuestros sueños? ¿qué de nuestro deseo?...Preguntas que cada uno de nosotros responderá de manera diferente, pero lo que nos iguala es la necesidad de hacérnoslas en todo momento para pensar y de ser necesario replantear nuestra tarea, tanto clínica como docente. 

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